Casi a diario camina con su móvil pegado a la oreja. Ella, con su madurez tersa y su rostro huyendo de las marcas del tiempo, habla despacio, con voz clara. Frases cortas, concretas, sobre todo.

«No, creo que no podré ir a la visita», «Me han cambiado el turno de trabajo ahora, al cabo de los años», «¿¡En serio lo han dejado!? No puedo creerlo», «Tienes que picar bien la cebolla y los pimientos, si no la salsa te queda grumosa», «Este año va a hacer más calor que nunca, ya verás»…

Si se encuentra con alguien en mitad de sus conversaciones telefónicas le hace un gesto con su mano, tapa el altavoz del móvil unos segundos, saluda educadamente indicando que anda en medio de una charla y continúa su camino, al aparato.

Cuando llega a casa deja el móvil en el aparador de la entrada y se dirige al portátil que espera, hibernando, en el salón. Mientras cena, le dicta un prompt a la inteligencia artificial:

«Genera una conversación en audio, de unos veinte minutos, sobre una visita al museo, después de una comida a mediodía en algún bar conocido, sin dar nombres. La interlocutora será una voz femenina neutra, adulta, con tono reposado. De vez en cuando añádele algún matiz de duda, asombro o cansancio, pero sin que sea demasiado notable. Genera frases cortas con espacios en blanco entre ellas, como para que alguien pueda contestar. Pregunta por cómo estoy, qué horarios tengo, qué me apetece almorzar y dónde, explica la nueva exposición itinerante que hay ahora mismo en el museo de la ciudad, e inventa algún cotilleo sobre algún vecino de un edificio cualquiera. Genéralo todo en formato MP3 con un volumen adecuado para oirlo en el móvil.»

Cuando lo escribe, pulsa la tecla Intro y aguarda a que la IA haga su trabajo y se despida de ella con un «espero que te guste. Que descanses y sueña con miles de conversaciones. Mañana seguimos con alguna otra.»

Luego carga la conversación en un grupo de whatsapp que tiene consigo misma, pone una alarma con tono de llamada telefónica siete minutos después de la hora de salir del trabajo, y se va a la cama.

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