Ernesto
Apenas puede permitirse un abrigo, pero aquella hoja del diario deportivo, la más grande, decían, de todo el panorama periodístico del país, consiguió lo que nadie había conseguido en años: hacerle entrar en calor.
Apenas puede permitirse un abrigo, pero aquella hoja del diario deportivo, la más grande, decían, de todo el panorama periodístico del país, consiguió lo que nadie había conseguido en años: hacerle entrar en calor.